domingo, 6 de junio de 2010

Flotillas humanitarias, ¿por qué no a Cuba? - Javier Rupérezen cubaout.com

Flotillas humanitarias, ¿por qué no a Cuba? - Javier Rupérezen cubaout.com

Flotillas humanitarias, ¿por qué no a Cuba? - Javier Rupérezen cubaout.com

Flotillas humanitarias, ¿por qué no a Cuba?


Gran invento este, el de las llamadas flotillas humanitarias. Basta con identificar una causa sedicentemente justa, de esas que ahora despiertan el entusiasmo de los “solidarios”, ahorrar un par de milloncejos de euros para comprar un barco que navegue, buscar el patrocinio abierto de una ONG por supuesto “solidaria” y el encubierto de un algún gobierno simpatizante y lanzarse a la aventura de éxito asegurado: gana el provocador y pierde sistemáticamente el provocado. Por supuesto hay que añadir algunas toneladas de leche en polvo para justificar el viaje pero en realidad ello es lo de menos. Lo que realmente importa es sacar los colores al malo de turno y marcarse un tanto de propaganda que, como si de pólvora se tratara, recorra la piel del globo y suscite emoción incontenible. Si además resulta que el provocado ha estado torpe en la respuesta o atolondrado en la comprensión de sus consecuencias, tanto mejor. El éxito está entonces plenamente asegurado.
Tan buen invento es este de las flotillas humanitarias que podríamos pensar en su generalización. Al fin y al cabo son varios los malos identificables a lo ancho del mundo y a golpe de flotilla corregiríamos sus fechorías. Algunas de las novedosas formaciones navales que, entre otras, naturalmente vienen a la cabeza vienen a continuación descritas.

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