sábado, 8 de octubre de 2011

La tragedia de PDVSA: Un llamado a los viejos políticos y gerentes petroleros de la democracia

La tragedia de PDVSA: Un llamado a los viejos políticos y gerentes petroleros de la democracia:
Illaramendi: asesor financiero de la "nueva" PDVSA

Los políticos de la democracia venezolana y los gerentes petroleros de la segunda mitad del Siglo XX fueron actores de primera línea en el proceso de nacionalización petrolera, el cual comenzó intensamente en 1971 y culminó con el acto nacionalizador (o, más apropiadamente, estatificador) llevado a cabo por CAP en Enero 1976. Estos políticos y gerentes dieron un debate frecuentemente apasionado sobre la conveniencia o no de que el Estado asumiera el control total de la industria petrolera.

Petróleos de Venezuela, bajo la dirección de Rafaél Alfonzo Ravard, se convirtió progresivamente en una empresa petrolera de rango mundial. Este destacado gerente público estableció una filosofía de acción para PDVSA basada en cinco puntos fundamentales: la gerencia profesional, el apoliticismo, la normalidad operativa, la autosuficiencia financiera y la meritocracia. Por algunos años el sector político le dió apoyo a la empresa y le permitió operar sin interferencias o críticas de naturaleza politico-partidista. Así lo reconoció Rafaél Alfonzo Ravard cuando, en discurso ante la prensa, en Junio 1976, decía: “Hemos recibido un apoyo de todos los sectores para realizar nuestra labor….un apoyo que ha sido vital para nuestro éxito”. Este clima favorable se extendió al menos hasta 1979. Sin embargo, por aquí y por allá comenzaron las críticas. El gran Venezolano que fué Juan Pablo Pérez Alfonzo llamaba a la “nacionalización” chucuta. El Colegio de Ingenieros publicó un documento en el cual se dudaba del patriotismo de los gerentes petroleros y pedía que todos los ingenieros petroleros graduados y miembros del Colegio fueran automaticamente incorporados en la empresa, aún “cuando no hicieran nada útil”, porque ello era “más barato que los contratos de tecnología” que se habían celebrado con algunas transnacionales.
Rómulo Betancourt, Rafaél Alfonzo Ravard, Juan Pablo Pérez Alfonzo, trío de ases de la democracia.
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El cambio de gobierno, en 1978, produjo los primeros ataques serios contra PDVSA. Se modificaron sus estatutos, se politizó un tanto la designación de la nueva Junta Directiva y comenzó la termita política a comerse a PDVSA desde adentro. Políticos ya fallecidos, como Hugo Pérez La Salvia, opinaban sobre la poca confianza que merecían los gerentes petroleros, educados por las transnacionales. Varios líderes políticos como Gonzalo Barrios, German Lairet, Siuberto Martínez, Pompeyo Márquez y José Vicente Rangel, comenzaron a quejarse de los “altos salarios” de la gerencia petrolera. Líderes mesurados, como Octavio Lepage, opinaron que las críticas de Barrios debían estar bien fundadas. Hubo quienes defendieron a los gerentes petroleros, entre ellos y paradojicamente, Andrés de Chene, ahora chavista derretido, en una Carta de Gerencia publicada en 1982.

Asuntos como las “colitas” en los aviones de PDVSA produjeron “indignación” entre el mundo político venezolano de la época. Comenzó una cacería de brujas contra la gerencia de la industria, en la cual participaron alborozados muchos políticos de COPEI, AD, izquierdistas extremos como Francisco Mieres y gente empleada por el ministerio del sector.

Las “colitas” en los aviones de PDVSA y los altos salarios de los gerentes fueron los “crímenes” más notorios que se pudieron achacar a aquella PDVSA. Hubo un caso grave, el llamado de los Petroespías, un caso de corrupción en el cual participaron unos 8-10 gerentes de la industria, algunos de quienes están hoy viviendo tranquilos en USA y Europa. Ese caso explotó gracias a las denuncias de la misma gerencia de PDVSA. En su celo investigativo, inclusive, algunos inocentes fueron inicialmente puestos en prisión injustamente.

En 25 años de actividad la PDVSA de la democracia no tuvo mayores casos de corrupción, excepto el de los petroespías. Quien conozca otros, por supuesto, que lo diga. Sin embargo, la jauría política adecopeyana y de izquierda le cayó encima a PDVSA y la fue debilitando.

Mi pregunta es: donde carajo está hoy esa jauría política y por qué guarda silencio ante los horrorosos crímenes de la PDVSA de Rafaél Ramírez? Claro, muchos miembros de aquel grupo que protestaba contra las “colitas” ya están muertos, pero todavía hay bastantes de aquellos come-candelas de ayer que hoy guardan silencio frente a las “colotas” que agarran Danny Glover, Naomí Campbell, Sean Penn y la familia de Chávez. Esto si es desbarajuste y abuso de poder. Todavía están vivos algunos de los viejos de antaño que tronaban en contra de aquella PDVSA y que hoy guardan silencio frente a los incontables actos de corrupción de esta “nueva” PDVSA. No se oye la voz de la oposición pidiendo justicia y denunciando la tragedia de PDVSA.

Y que dicen mis antiguos colegas de la PDVSA de Rafaél Alfonzo Ravard? Con algunas honnrosas excepciones, su consigna es el silencio. Distinguidos miembros de aquel grupo han fallecido y quienes viven están ocupados en otras cosas, lo cual es tanto comprensible como incomprensible.

Es que este grupo no siente el deber de hablar en contra de la tragedia actual de PDVSA? Como podemos aceptar que la rígida ética con la cual nos juzgaban no sea aplicada hoy, con mucho más razón, frente a los desmanes de esta pandilla? Como podemos aceptar que ese silencio de los honestos le permita a estos hampones de hoy hacer los desastres más grandes en la más total impunidad?

Es que acaso no vale la pena quebrar una lanza por el país, en las postrimerías de nuestras vidas? Nuestro deber con la industria petrolera y con el país no terminará nunca.

Pido excusas de antemano por sonar como un predicador. Solo deseo hacerlos partícipes de mi angustia.

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