domingo, 7 de agosto de 2016

Nota de Horacio Medina exponiendo su Visión sobre la Industria Venezolana de los Hidrocarburos

 

 

 

                           Complementado nuestra visión sobre la IVH

Hace unas semanas atrás compartimos algunas ideas y propuestas sobre nuestra visión de la nueva Industria Venezolana de los Hidrocarburos. Como mencionamos, la base fundamental, el hilo conductual de la propuesta, está en la imperiosa y obligante necesidad de abandonar la concepción rentista que nos ha acompañado y atropellado, desde que el petróleo irrumpió en la vida de Venezuela. Ojo que no es el petróleo el culpable, el villano, lo es sin duda, la inocultable e irresistible tentación que su presencia genera para que la dirigencia del país ponga toda su apuesta hacia la voracidad por la renta. 

La obsesión por el modelo rentista, ya caducó al final de la década de los sesenta y el mal manejo macroeconómico, le han impedido a Venezuela aprovechar su condición de país ideal, para implantar un modelo de desarrollo basado en la creación sustentable de riqueza con equidad. La tarea será ahora, luego de 17 años de continuos retrocesos, de destrucción sistemática y de la exacerbación de la concepción rentista al límite de la locura, mucho más compleja. Encontraremos un país sumido en el fracaso del rentismo, destruido su aparato productivo nacional, corroído por la corrupción y la destrucción de los valores sociales primarios, dividido y al borde de la confrontación social basada en un odio creado para dominar.  Tal vez, esta visión atemorice y desmoralice, pero solo a algunos. Nosotros lo percibimos como la gran oportunidad de presentar un proyecto creíble que, con victorias tempranas, convenza, devuelva la esperanza y convoque a la unidad de acción.

Sobre ésta base, consideramos que resulta vital como se conciba el futuro de la Industria de los Hidrocarburos en Venezuela, pero no, como todavía muchos creen, como la Industria que producirá la renta para resolver todo. No, eso no será posible. La IVH será el impulsor de todo lo que debemos construir para montarnos en un modelo de desarrollo distinto. Hemos hablado de una propuesta que nos permita pasar de una Estatización Asfixiante a una Nacionalización Sostenible, entendiendo por nacionalización la participación del capital privado venezolano y de los venezolanos en la Industria, propiciando, sin complejos, la participación de los capitales privados internacionales, imprescindibles en todo momento. La privatización, una mala palabra para muchos, en especial en este momento y de manera principal para quienes están en el poder y para quienes pretenden alcanzarlo, debe abordarse con un criterio realista.

Es nuestra opinión que la privatización, aunque pueda estar técnicamente bien sustentada desde la ciencia económica, requiere, prioritariamente para su viabilidad, el fundamento que le otorga el consenso social expresado democráticamente. Con esto en mente, podemos adelantar algunas predicciones complementarias a lo que ya publicamos semanas atras. 

Debo además expresar que justo en aquel momento recibimos la invitación para formar parte de un equipo de trabajo promovido por integrantes de Gente del Petróleo y Unapetrol, con el objetivo de formular una propuesta operacional, de corto plazo, que será compartida con entes a los cuales también pertenecemos como COENER, SVIP y CIV. De modo que tampoco podemos ser muy precisos, por los actuales momentos.

 

1.     A quienes piensan que Venezuela podrá producir 5 o 6 millones de barriles, les pedimos que se olviden de esto, ya que, aún cuando en términos de probabilidad no existe el cero, la probabilidad de que esto ocurra, en la realidad, es casi cero. Veamos algunas razones desde nuestro punto de vista:

(a)      En 1976 cuando se procedió a "Nacionalizar" (Estatizar) la Industria, Venezuela producía un poco más 2 millones de barriles diarios. Esto era consecuencia de una caída de la capacidad de producción como resultado de la desinversión por unos tres años precedentes, de las empresas transnacionales, ya alertadas sobre el cambio. El efecto de la inercia llevó la producción hasta 1 millón 800 mil barriles en 1978, cuando comenzó el proceso de revertir esta tendencia.

(b)     Desde 1976, momento cuando se contaba con empresas operando de manera eficiente, con equipos en condiciones operativas, personal capacitado y motivado por el reto, en todos los niveles y una Dirección de gran calidad y respeto institucional, Venezuela solo pudo alcanzar una capacidad de produccion de 3 millones 250 mil barriles por día en el año 2000. Vale decir, se requirieron 24 años para crecer 1 millón 200 mil barriles por día.

(c)   Hoy día la Industria ha estado sometida a un proceso, no solo de desinversión prolongada, sino de mantenimiento precario o ausente. Tampoco se contará con una base de personal capacitado y no expresamos como razón única el despido masivo ocurrido entre 2002 y 2003, sino que la complementamos con la deliberada política de desprofesionalización que ha sido implementada. Ni hablar de la absolutamente destruida y de la precaria preparación en la Dirección de la empresa. No hablemos de mística, de compromiso, ni de retos.

(d)     Es cierto que hoy día tenemos la Faja , o mejor  como dice un amigo, una concepción "rancherizada" de la Faja. Es seguro que hay recursos en el subsuelo, pero mayoritariamente de crudos pesados o extra pesados que requieren conocimiento, tecnología e inversiones importantes para hacer comercial el producto.

(e)    No es menos cierto que, desde el punto de vista de producción, la situación de equipos, instalaciones, infraestructura y mano de obra especializada, la situación es de crisis total, en particular en el occidente del país, sin que esto signifique una diferencia notable con las demás áreas. (No mencionamos refinación por los momentos, pero consideramos que la situación es igual o peor)


Sin duda el panorama es precario, pero justamente ese es el reto que tenemos que asumir. Es imprescindible ocuparse del corto plazo, de las victorias tempranas, de recuperar la producción. En una de las notas precedentes expusimos las bases principales para acometer el trabajo. Bajo esas bases, podríamos decir que:

·        Concebir y acometer un programa urgente de reactivación y reparación de pozos. Actualmente existen más de 20 mil pozos inactivos, de los cuales podemos estimar con cierto grado de certeza que 8 mil de ellos son reparables y candidatos a ser activados. Allí debemos poner el máximo esfuerzo. Claro, sería más fácil si pudiésemos contar con las empresas privadas robadas y saqueadas en la COL que ha sido tema público durante los últimos días. También será más fácil si las gabarras del Lago estuviesen operativas y no "canibalizadas", o si los taladros del gran guiso de Luis Vierma hace diez años, estuviesen operando de verdad. Ayudaría si la mano de obra especializada -que opera los taladros y trabaja en la operaciones- hubiesen sido preparadas y capacitadas y no politizadas y corrompidas por dirigentes sindicales como Wills Rangel. Pero, a pesar de todo esto, allí está la posibilidad de incorporar barriles a corto plazo. Podríamos decir que, por este concepto, hablamos de unos 200 mil el primer año y, en unos tres años, un total de 500 mil barriles por día. Recuerden que cada año, antes de crecer se debe compensar la declinación natural de los yacimientos.

·     Otra prioridad será la recuperación de la capacidad parada de los mejoradores de crudo de la Faja. Para ello se requiere reparar o cambiar las correas de transportación de coque y algunos equipos e instalaciones en el Complejo Industrial de Jose. Cuestión, dicho sea de paso, que pretenden hacerlo en Aruba, en una negociación poco transparente y no explicada. Esto permitiría poner en producción 180 mil barriles en el término de los próximos 12 a 18 meses.

·      Reparar instalaciones, hacer servicios, resolver cuellos de botella, reactivar pozos de gas; retomar la inyección de agua y gas en los yacimientos; llenar las plantas de gas para el sistema de  levantamiento artificial por gas en el Lago. Reparar balancines, líneas de producción de crudo y gas; etc., etc., etc.

·        Prioridad para la explotación del gas, apoyada en la nueva Ley de Hidrocarburos Gaseosos, lo cual implica comenzar a resolver la matriz energética nacional, precios incluidos.

 

Vale decir que  -partiendo de una producción actual de 2 millones 300 mil barriles por día, y compensando la declinación natural-  en los primeros 12 meses podríamos crecer a 2 millones 600 mil barriles diarios; en  24 meses a 2 millones 800 mil barriles diarios y en 36 meses a 3 millones de barriles por día. De allí en adelante, el crecimiento será complicado y difícil, habrá mas producción declinando, sin nuevos desarrollos porque durante los últimos quince años no se ha explorado; la Faja tendrá limitaciones de diluente o grandes inversiones en mejoradores, de infraestructura, instalaciones, servicios y medio ambiente. 

El gas será, un compensador importante, si sabemos apreciarlo y entenderlo como negocio. Repensar en Orimulsión, Carbón Líquido confeccionado con base a Coque y otras opciones de combustibles para las plantas termoeléctricas; el desarrollo de energías alternas solar, eólica y mareomotriz. 

En fin, difícil ir mas allá de los 3 millones 500 mil barriles en los próximos diez años y, después, mas difícil aun. Ese tren para nosotros ya pasó.

                                                                                                    Horacio Medina

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