jueves, 2 de junio de 2011

Logro del imperio, desmán revolucionario | Contextos

Logro del imperio, desmán revolucionario | Contextos

Logro del imperio, desmán revolucionario

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Ernesto Marín es un hombre positivo de esos que uno identifica definiéndolo como “un señor”.

Caraqueño tradicional, es un caballero que nació en la parroquia San Juan. Es un amigo de voz pausada y maneras amables a quien la bondad se le detecta en su mirada y en su andar, y principalmente en su dedicación al servicio del prójimo por propia cuenta y a través de FTUV (Fundación Trabajando Unidos por Venezuela), AJIP y Amigos Creole.

El asunto es que por iniciativa personal, Ernesto Marín -especialista en administración de negocios y análisis financiero- recopiló información sobre el origen del Fondo de Pensiones de los Jubilados de PDVSA, y nos ha dejado saber que, en el caso de la antigua operadora venezolana Lagoven, el fondo actual tiene raíces en la afortunada continuidad de un acuerdo benéfico para todos trabajadores cuya creación la estimuló la antecesora de Lagoven, la empresa transnacional Creole Petroleum Corporation, subsidiaria de la Standard Oil, luego Exxon.

La que sigue es la resumida relación del origen de ese fondo de pensiones que Marín oportunamente ha dado a conocer en detalles sintetizados en un texto que tituló Apuntes para una Reseña Histórica. Planes de Jubilación de la Industria Petrolera:

1.En Creole se estableció por primera vez en 1947 un plan de jubilación. 2. Creole incorporó un plan contributivo (voluntario) en 1952. El trabajador aportaba el tres por ciento de su salario mensual. Esos fondos ganaban intereses que se acreditaban a la cuenta del trabajador contribuyente. 3. El derecho de jubilación no estaba sujeto a condición alguna distinta a la de cumplir con la cantidad de años de servicios requeridos y a la edad biológica del trabajador. No era obligación indispensable estar inscrito en el plan contributorio. 4. El pago de las pensiones lo hacía una compañía de seguros, aparentemente La Seguridad, en contratos de administración de los fondos de reserva para el pago de las jubilaciones. 5. Lagoven rescindió esos contratos y tomó las riendas de la inversión de los recursos, pero mantuvo acuerdo con la compañía de seguros para el pago de la nómina de los jubilados y sobrevivientes. 6. Bajo esos planes los sobrevivientes tenían la garantía de una pensión bajo el esquema conocido “Garantía de 15 años”. No existía la pensión vitalicia para el sobreviviente y su derecho de pensión se extinguía después de los quince años de la jubilación del titular. 7. Hacia principios de los años 90 se modificó la fórmula para el cálculo de la pensión y consistió en que el trabajador, sí era participante del plan contributivo, podía obtener una jubilación por un monto superior al cien por ciento de su último salario. 8. El 21 de julio de 1993 se creó el fondo de pensiones bajo la forma de una asociación civil conocida como APJ-PDV. Es con ocasión de este hecho que nace la posibilidad de hacer ajustes al monto de la pensión y se hará en función del rendimiento que se obtenga por la administración de los haberes de la asociación (reservas actuariales para el pago de las pensiones de los jubilados y sobrevivientes inscritos en ésta). 9. Después de 1994 se instituyó la figura de la pensión vitalicia para el sobreviviente. En el año 2000 hubo una nueva modificación que fue más un nuevo plan de jubilación, y el cual establece el concepto de capitalización y con ello la figura de contribuciones obligatorias tanto del trabajador como de la empresa. La decisión implicó el abandono del método de cálculo dentro del concepto de beneficios definidos. En el futuro se aplicaría lo que se conoce como método de contribuciones definidas. Serán entonces los haberes del fondo de capitalización individual del trabajador, los que determinarán el monto de la pensión que recibirá al momento de jubilarse. 10. Este nuevo plan no establece una forma predeterminada para hacer modificaciones a la pensión inicial. Serán los recursos aportados al fondo de pensiones que constituirán lo se conoce como reservas actuariales, los que producirán los beneficios excedentarios (rendimientos financieros) que podrían ser distribuidos para hacer aumentos o pagos a los jubilados y sobrevivientes.

Una historia similar que se enlaza con la actualidad debe existir en las otras dos grandes operadoras transnacionales de entonces, la Compañía Shell de Venezuela y Mene Grande Oil Company. Y recopila derechos de los jubilados y obligaciones de las empresas.

Pues bien, fue el proceso descrito una de las fuentes que dio lugar a la existencia del Fondo de Pensiones de los Jubilados de PDVSA, despalillado hoy ante la mirada y presunto consentimiento de los “socialistas” que presiden PDVSA, en un asalto del cual hasta ahora el único responsable es Francisco Illaramendi, según una desfachatada versión televisiva suministrada por Rafael Ramírez a José Vicente Rangel. Es una vez más la revolución chavecista que combina a dos de sus piezas para distorsionar la verdad y disimular la responsabilidad de la empresa frente a sus más de 23 mil jubilados.

Intencionadamente empezamos este artículo por el valor que tiene el ser humano por sobre la trascendencia del beneficio económico que proporciona el fondo de pensiones, es decir, por la figura de Ernesto Marín.

Lo hicimos así por lo que es evidente: es el hombre o mujer de buena voluntad quien echa adelante logros de interés colectivo o quien, por el contrario y por mala voluntad y si nosotros lo permitimos, nos puede sumir en la peor de las miserias.

Hemos querido resaltar que Marín es uno de los mejores modelos del perfil de muchos de los criollos que hicieron crecer exitosamente a la operadora venezolana Lagoven y a todas las operadoras y filiales de la industria petrolera nacional.

La misma disposición por el bien y el logro que distingue a Marín, la tuvieron y tienen seres como Pablo Reimpell, Daniel Chalbaud, Gustavo Coronel, Irma Centeno, Gustavo Quintini, Ramón Cornieles, Víctor Guédez, Nelson Rincón, Asnoldo Devonish, Jacinto Medina, Hilda Aguilar, Guillermo Zuloaga, Juan Elías Hernández, el maestro Héctor Sánchez, Carlos Castillo, Carlos Lander Márquez y muchísimos más.

Gente que se dedicó y se dedica casi siempre silenciosamente al servicio público desde sus tareas de trabajo o desde las metas que personalmente se propone, y a quienes -como grupo de labor- tanto ha injuriado este régimen corrupto, destructivo y malhechor cuya huella histórica más recordada será la mentira como proceder.

Manuel Bermúdez Romero

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