martes, 5 de abril de 2016

La función de la denuncia: los Papeles de Panamá - Se destapa la cloaca de la corrupción internacional

 

 

La función de la denuncia: los Papeles de Panamá

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Gral Victor Cruz Weffer -  Jefe del Plan Bolivar 2000 – Uno de los más sonados casos de corrupción y robo de los dineros públicos durante la Revolución Bolivariana.

 

Periodico EL ESTIMULO - 04/04/2016 -  AXEL CAPRILES - @axelcapriles

CORRUPCIÓN  |  PAPELES DE PANAMÁ |

 

Entre la denuncia y el poder hay una relación extraña. Nada más temido que una acusación  por corrupción y, a la vez, la corrupción se ha hecho consuetudinaria, cotidiana, una compañera inseparable del café con leche y la prensa matutina.

Con frecuencia la magnitud de las cifras en dólares se nos atragantan para deglutirlas luego, a los pocos días, con un escándalo mayor que disuelve el anterior en los huecos negros de la memoria.

Uno de los principales cometidos de los medios de comunicación social es la transparencia y el control social, la lucha contra la corrupción a través de la investigación y la libre circulación de la información, pero la misma función se opaca por la proliferación de casos y los usos que de la denuncia hace el poder. Los gobernantes y regímenes más corruptos, como la Revolución Bolivariana y Hugo Chávez, han surgido por medio de las denuncias de corrupción y la efectividad y consecuencias de las acusaciones dependen del grado de poder y riqueza que mantengan los acusados. Si no, pregúntenle a Lula Da Silva.

A pesar de todas sus imperfecciones, sin embargo, las grandes denuncias periodísticas no dejan de sobrecogernos y captar nuestra atención, de sorprendernos y mover emociones profundas, sentimientos de perplejidad, de ira. Las buenas investigaciones se convierten en llamados a la toma consciencia colectiva.Hoy, Los Papeles de Panamá, probablemente la más grande filtración e investigación de documentos sobre los negocios secretos tras la fama y el poder, vuelven a sacudirnos.

Los Papeles de Panamá son más de 11 millones de documentos sobre sociedades "offshore" y paraísos fiscales de un despacho de abogados panameño, el Mossack Fonseca, a los que tuvo acceso el periódico alemán Süddeustche Zeitung, los cuales investigó y analizó junto al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), también conocido por haber revelado el caso "Swiss Leaks" sobre el lavado de dinero y el comercio de armas ocultos en las cuentas del banco HSBC, en Suiza.

Si bien la tenencia de una compañía en un paraíso fiscal no implica delito alguno por sí mismo, la multitud de jefes de Estado y políticos involucrados, la opacidad de la cuentas y el cúmulo de información sobre los tránsitos monetarios permitieron el seguimiento y aclaratoria de múltiples casos de corrupción, muchos de ellos previamente denunciados. Y es esta reiteración, precisamente, la que nos obliga a una reflexión sobre la función de la denuncia.

No es por azar que Venezuela aparece en alrededor de 240.000 de los documentos investigados. Tampoco es que se nombre al general Víctor Cruz Weffer, el jefe del Plan Bolívar 2000, uno de los primeros y más renombrados casos de la corrupción de la Revolución Bolivariana. Pero más de 17 años de repetidas denuncias de corrupción no han servido para que el pueblo venezolano reaccione ante el saqueo más escabroso del erario nacional, el pillaje más grande y prolongado de toda nuestra historia republicana.

Al parecer, los juicios morales sobre la corrupción son volubles. Hay personajes simpáticos y populares a los que se les permite el crimen y otros a los que no. También oscilan en gravedad si las denuncias ocurren en tiempos de abundancia o en tiempos de escasez.

@axelcapriles

 

 

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